MADRID, 3 (EUROPA PRESS)
Madrid y Barcelona podrían convertirse en las únicas grandes ciudades españolas en incumplir los nuevos límites de calidad del aire fijados por la Unión Europea para 2030 si no se acelera la renovación del parque automovilístico, según un estudio elaborado por la consultora Salix Analytics para la patronal de concesionarios españoles, Faconauto.
El informe expone que el principal obstáculo para alcanzar los objetivos comunitarios no reside en la tecnología de los vehículos, sino en la elevada antigüedad del parque móvil español, que alcanza una media de 14,6 años y presenta una tasa de renovación anual de apenas el 4% en turismos.
Según los datos analizados, el 94% de las estaciones de medición de dióxido de nitrógeno (NO2) distribuidas por España cumplirían los nuevos valores límite europeos sin necesidad de medidas adicionales. En el caso de las partículas finas (PM2,5), el porcentaje de cumplimiento ascendería al 96%, mientras que para las partículas PM10 el cumplimiento sería total.
La presidenta de Faconauto, Marta Blázquez, asegura que el debate sobre qué tecnología de propulsión resulta más beneficiosa para la calidad del aire urbano "no es la pregunta correcta", al considerar que el verdadero reto pasa por acelerar la retirada de los vehículos más antiguos.
"España parte de una buena posición, pero Madrid y Barcelona necesitan acelerar esa renovación. La herramienta para lograrlo ya existe y está pendiente de activación", ha señalado Blázquez.
En este contexto, Faconauto defiende que la reovación del parque automovilístico nacional es la medida más eficaz para garantizar que Madrid y Barcelona cumplan con los nuevos límites europeos de calidad del aire.
Asimismo, la patronal recuerda que la Ley de Movilidad Sostenible contempla la puesta en marcha de un Plan Nacional de Renovación del Parque Automovilístico, cuyo plazo de aprobación expiró el pasado 5 de marzo de 2026 sin que, hasta la fecha, haya sido activado por el Gobierno.
EL PARQUE ANTIGUO, PRINCIPAL FACTOR DE CONTAMINACIÓN
El estudio advierte de que, incluso si todas las matriculaciones realizadas a partir de ahora fueran de vehículos eléctricos, en 2035 aproximadamente la mitad de los coches actualmente en circulación seguirían formando parte del parque automovilístico español debido al lento ritmo de sustitución.
Por este motivo, los expertos sostienen que la electrificación de las nuevas ventas, sin una retirada paralela de los vehículos más antiguos, tendría un impacto limitado sobre la calidad del aire durante la próxima década.
En cambio, los mayores beneficios se obtienen mediante una sustitución acelerada de los vehículos más antiguos por modelos de última generación, ya sean eléctricos, híbridos enchufables o de combustión adaptados a las normativas Euro 6d y Euro 7.
Junto a ello, el informe sostiene que las emisiones contaminantes de los vehículos modernos son muy similares desde el punto de vista de la calidad del aire urbano. En este sentido, los modelos de combustión homologados bajo la normativa Euro 6d presentan emisiones de dióxido de nitrógeno tan reducidas que la diferencia respecto a los vehículos eléctricos resulta "marginal" en términos de exposición de los ciudadanos.
Además, el estudio apunta que una parte cada vez mayor de las partículas presentes en las ciudades procede del desgaste de neumáticos, frenos y pavimento, una fuente de contaminación que afecta tanto a vehículos eléctricos como de combustión y que será objeto de regulación específica en la futura normativa Euro 7.
MADRID Y BARCELONA, RETOS DIFERENTES
Los investigadores señalan que Madrid afronta un desafío concentrado principalmente en los niveles de dióxido de nitrógeno registrados en determinadas zonas del centro urbano, mientras que los niveles de partículas finas se mantienen dentro de los límites previstos en todos los escenarios analizados.
Barcelona, por su parte, presenta una situación más compleja debido a la persistencia de niveles elevados de partículas PM2,5. El estudio concluye que esta problemática no puede atribuirse únicamente al tráfico rodado y señala que las emisiones procedentes de sistemas de calefacción residencial, incluidas calderas y estufas de leña o pellets, superan actualmente al transporte. Según los cálculos realizados, una reducción del 10% de las emisiones procedentes de sistemas de calefacción permitiría disminuir a la mitad el incumplimiento previsto de partículas finas en la capital catalana para 2030.