MADRID, 28 (EUROPA PRESS)
Los ataques digitales a vehículos a través de aplicaciones móviles han aumentado un 45% en Europa durante el último año, consolidando al teléfono móvil como la principal puerta de entrada de los ciberdelincuentes, según datos de la compañía de ciberseguridad, Lazarus Technology.
Este incremento responde a la creciente dependencia de los coches conectados de sus aplicaciones móviles, utilizadas para funciones clave como la apertura y cierre remoto, el arranque, la geolocalización o la gestión de usuarios. Esta integración convierte al smartphone del conductor en una extensión directa del sistema de seguridad del vehículo, aumentando los riesgos en caso de vulnerabilidad.
Según datos de Europol y del Ministerio del Interior, más del 60% de los ataques detectados durante el pasado año se iniciaron mediante técnicas de phishing dirigidas al usuario, así como a través del robo de credenciales, la instalación de malware en dispositivos móviles o la reutilización de contraseñas filtradas en brechas de seguridad previas.
Una vez comprometidas las aplicaciones vinculadas al vehículo, los atacantes pueden acceder a funciones críticas sin necesidad de contacto físico, como bloquear o desbloquear el coche, modificar configuraciones electrónicas o incluso impedir el acceso del propietario.
En este contexto, el número de robos y manipulaciones electrónicas de vehículos en Europa ha crecido cerca de un 40% en los últimos dos años. Además, tanto el sector asegurador como las fuerzas de seguridad alertan de que alrededor del 30% de estos incidentes no presentan signos de fuerza, lo que dificulta su detección y retrasa la reacción de los afectados.
El consejero delegado de Lazarus Technology, Manuel Huerta de la Morena, ha señalado que "el cambio es estructural", ya que "el coche ya no se roba solo en la calle, sino que se compromete previamente en el móvil". En este sentido, ha advertido de que este nuevo escenario plantea retos tanto para usuarios como para fabricantes, aseguradoras y proveedores de servicios.
Asimismo, ha recomendado reforzar los mecanismos de autenticación, monitorización y respuesta ante incidentes, subrayando que el smartphone seguirá siendo "el eslabón más débil" en la seguridad del automóvil conectado a corto y medio plazo, especialmente por prácticas poco seguras como la descarga de contenidos desde sitios no fiables o el acceso a páginas web de dudosa reputación.