MADRID, 12 (EUROPA PRESS)
La planta de Toyota en Valenciennes, al norte de Francia, es el lugar donde se fabrican los Yaris y Yaris Cross, en un espacio con más de 18 hectáreas en el que trabajan cerca de 5.000 empleados que producen más de 1.250 vehículos al día y desarrollan todas las fases del proceso de fabricación.
El recorrido comienza en el taller de estampación, donde se da forma a las piezas de acero que componen la carrocería. Después, los vehículos pasan al área de soldadura, en la que robots realizan las uniones de las piezas.
La siguiente etapa es la pintura. En esta fase se aplican tratamientos destinados a garantizar la durabilidad y la calidad del acabado. El proceso termina en la línea de montaje, donde se ensamblan miles de componentes siguiendo los estándares de fabricación de Toyota.
La planta también produce internamente numerosas piezas de plástico. Esta actividad reduce la dependencia de proveedores externos y permite coordinar la logística dentro del propio complejo industrial.
UN SISTEMA BASADO EN LA EFICIENCIA
La producción de los Yaris y Yaris Cross se organiza según el Toyota Production System, una filosofía basada en la eliminación de desperdicios y en la fabricación de lo necesario, en el momento y en la cantidad necesarios.
Uno de sus pilares es el jidoka. Cuando una máquina o un operario detecta una anomalía, la producción se detiene. El sistema de aviso andón indica la incidencia para que el equipo intervenga y evite la fabricación de piezas defectuosas o la propagación del problema a otras fases.
El segundo pilar es el 'Just-in-Time', que coordina la producción de Toyota y de sus proveedores. Un vehículo está compuesto por más de 30.000 piezas, y este sistema organiza su llegada a la línea de montaje para evitar acumulaciones y tiempos de espera.
La planta aplica también la filosofía Kaizen, basada en la mejora continua. Cada proceso se analiza para aumentar la eficiencia, optimizar los recursos y mantener los estándares de calidad.
Finalmente, cabe destacar que Toyota trabaja en Valenciennes con el objetivo de alcanzar cero emisiones de CO2 en 2030. La planta incorpora sistemas para tratar y reutilizar el agua, optimiza el consumo energético de sus procesos y desarrolla medidas destinadas a reducir los residuos y las emisiones derivadas de la producción.