MADRID, 29 (EUROPA PRESS)
Las patentes relacionadas con el reciclaje de las baterías de vehículos crecieron a una tasa media anual del 42% entre 2017 y 2023. Así lo recoge un estudio conjunto publicado este martes por la Oficina Europea de Patentes (OEP) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La innovación en reciclaje y reutilización de baterías se está acelerando a nivel mundial ante el aumento previsto de residuos procedentes de vehículos eléctricos y la creciente demanda de minerales críticos.
Esta evolución supera ampliamente el crecimiento del conjunto de la fabricación de baterías recargables, que se situó en el 16%, y del total de los sectores tecnológicos, con un 2% en el mismo periodo.
El número de baterías de iones de litio próximas al final de su vida útil crecerá de forma significativa a partir de mediados de la década de 2030, lo que sitúa la gestión eficiente de estos residuos como uno de los principales desafíos industriales y ambientales de la transición energética.
El informe destaca que la electrificación del transporte está impulsando la necesidad de desarrollar sistemas circulares capaces de recuperar materiales estratégicos como litio, cobalto o níquel, fundamentales para la seguridad energética y la competitividad industrial.
Más de uno de cada cuatro vehículos vendidos a nivel mundial en 2025 fue eléctrico, lo que anticipa un incremento exponencial del volumen de baterías que deberán ser tratadas en las próximas décadas.
Las previsiones apuntan a que alrededor de 1,2 millones de baterías de vehículos eléctricos alcanzarán el final de su vida útil en 2030, cifra que podría elevarse hasta los 14 millones en 2040. Este escenario refuerza la necesidad de reforzar la innovación tecnológica y la capacidad industrial en reciclaje y reutilización para evitar cuellos de botella en el suministro de materias primas.
ASIA LIDERA LA CARRERA TECNOLÓGICA
El estudio subraya el liderazgo de Asia en la innovación relacionada con la circularidad de las baterías. En 2023, los solicitantes de patentes de esta región representaron el 63% del total mundial, consolidando su posición dominante en la cadena de valor del almacenamiento energético.
Mientras que empresas japonesas y surcoreanas lideraron las solicitudes de patentes hasta finales de la década pasada, en los últimos años el protagonismo ha pasado a compañías chinas especializadas en reciclaje y recuperación de materiales, que han intensificado su actividad en mercados internacionales.
Este crecimiento ha permitido a China aumentar su cuota en las patentes relacionadas con la circularidad de baterías desde el 5% en 2013 hasta el 29% en 2023, reflejando una estrategia industrial orientada a asegurar el acceso a recursos críticos y fortalecer su presencia en el mercado global de tecnologías energéticas.
EUROPA APUESTA POR LA GESTIÓN Y RECUPERACIÓN DE MATERIALES
Las empresas y centros de investigación europeos representan aproximadamente el 20% de las familias internacionales de patentes en este ámbito. Su actividad innovadora se concentra principalmente en tecnologías para la recogida de baterías usadas y en procesos de transformación química que permiten recuperar materias primas destinadas a la fabricación de nuevas baterías.
Este enfoque refleja el papel actual de Europa como gran consumidor de baterías, aunque el crecimiento reciente de la actividad innovadora sugiere una progresiva consolidación de capacidades industriales propias.
El informe señala que el respaldo regulatorio y financiero de la Unión Europea podría impulsar la creación de un ecosistema industrial sólido en torno a la circularidad de las baterías, contribuyendo a reducir la dependencia exterior de minerales críticos y a reforzar la autonomía estratégica del continente.
UN SECTOR ESTRATÉGICO PARA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA
El almacenamiento de energía, que incluye las innovaciones en baterías, representa actualmente cerca del 40% de todas las patentes relacionadas con la energía a nivel mundial y mantiene una tendencia de crecimiento sostenido. Dentro de este ámbito, las tecnologías de circularidad --como el reciclaje, la reutilización en vehículos o su adaptación para segundas aplicaciones-- avanzan a un ritmo especialmente elevado.
Además de reducir el impacto ambiental, estas tecnologías pueden aliviar la presión sobre las cadenas globales de suministro y generar nuevas oportunidades económicas en sectores emergentes vinculados a la economía circular, consolidándose como un pilar clave de la transición energética y de la competitividad industrial en las próximas décadas.