MADRID, 9 (EUROPA PRESS)
Acelerar en frío, conducir con los neumáticos con una presión incorrecta, abusar del embrague o circular habitualmente en reserva son algunos de los malos hábitos que muchos conductores realizan de forma inconsciente y que pueden terminar provocando averías y reparaciones de miles de euros, según alerta Euromaster.
La compañía especializada en mantenimiento integral del vehículo ha identificado diez comportamientos habituales que aceleran el desgaste de diferentes componentes del automóvil, desde los frenos y los neumáticos hasta el embrague, la suspensión o el propio motor.
Además del impacto sobre la mecánica, estas prácticas pueden incrementar el consumo de combustible y reducir la vida útil de elementos esenciales para la seguridad del vehículo.
ACELERAR Y FRENAR BRUSCAMENTE
La conducción agresiva, basada en aceleraciones intensas y frenazos bruscos, incrementa el desgaste de los frenos y de otros componentes mecánicos y eleva el consumo de combustible.
Euromaster estima que la sustitución de las pastillas de freno puede tener un coste medio de unos 150 euros, mientras que el cambio de los discos puede alcanzar aproximadamente los 450 euros.
MANTENER EL PIE APOYADO EN EL EMBRAGUE
En los vehículos con cambio manual, mantener constantemente el pie sobre el pedal del embrague o utilizarlo de forma incorrecta durante las detenciones puede acelerar el desgaste del sistema.
La reparación puede alcanzar los 1.500 euros, por lo que evitar este hábito puede contribuir a prolongar la vida útil de uno de los elementos mecánicos con un coste de sustitución más elevado.
NO COMPROBAR LA PRESIÓN DE LOS NEUMÁTICOS
Circular con una presión incorrecta, tanto por exceso como por defecto, provoca un desgaste irregular de los neumáticos, aumenta el consumo y puede comprometer la seguridad.
En concreto, Euromaster señala que circular habitualmente con una presión baja puede incrementar el consumo de combustible hasta un 7%.
NO ANTICIPARSE A LA CIRCULACIÓN
Una conducción poco anticipativa obliga a realizar más frenadas y aceleraciones. Este comportamiento aumenta el desgaste de los frenos, el embrague y la suspensión y también repercute negativamente sobre el consumo de combustible.
EXIGIR AL MOTOR CUANDO ESTÁ EN FRÍO
Acelerar con intensidad inmediatamente después de arrancar es otra práctica que puede perjudicar la mecánica. El motor todavía no ha alcanzado su temperatura óptima de funcionamiento y el aceite tampoco se encuentra en las condiciones adecuadas, lo que puede aumentar el desgaste interno.
ABUSAR DEL FRENO EN LOS DESCENSOS
En bajadas prolongadas, utilizar continuamente el pedal de freno sin apoyarse en el freno motor puede provocar un sobrecalentamiento del sistema y reducir la eficacia de los frenos.
CIRCULAR HABITUALMENTE EN RESERVA
Apurar de forma habitual el depósito de combustible hasta la reserva tampoco es recomendable. Según Euromaster, este comportamiento puede favorecer un mayor desgaste de la bomba de combustible y la entrada de sedimentos en el sistema de inyección.
OLVIDARSE DEL MANTENIMIENTO
No respetar los intervalos de mantenimiento establecidos por el fabricante puede convertir una operación preventiva relativamente sencilla en una avería de gran magnitud.
La falta de cambios de aceite, filtros o revisiones periódicas puede derivar incluso en una rotura del motor. En este caso, el coste de la reparación puede superar los 10.000 euros.
PASAR RÁPIDO POR BACHES Y BADENES
Los bordillos, baches y badenes también pueden convertirse en un enemigo para la mecánica si se superan a una velocidad inadecuada.
Los impactos pueden provocar daños en la suspensión, desalinear la dirección y acelerar el desgaste de los neumáticos.
SOBRECARGAR EL VEHÍCULO
Por último, transportar más carga de la recomendada o distribuirla incorrectamente incrementa el esfuerzo al que están sometidos la suspensión, los frenos y los neumáticos.
Además, el exceso de peso puede aumentar el consumo de combustible y reducir la vida útil de estos componentes.