BofA prevé que las nuevas reglas 'Made in Europe' de la UE impulsen a la automoción desde 2028

BofA prevé que las nuevas reglas 'Made in Europe' de la UE impulsen a la automoción desde 2028


MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Las futuras reglas de contenido local que prepara la Unión Europea para los vehículos electrificados podrían impulsar la producción y el suministro de componentes fabricados en Europa a partir de 2028, aunque el impacto positivo sobre los márgenes y el flujo de caja de los proveedores será más limitado, según un análisis de Bank of America (BofA) Global Research.

El informe señala que la propuesta de 'Industrial Accelerator Act' establecería las condiciones para que los vehículos eléctricos de batería (BEV), híbridos enchufables (PHEV) y modelos de pila de combustible puedan ser considerados "Made in the EU", mientras que los vehículos de combustión, híbridos convencionales y microhíbridos quedarían fuera de este marco.

Los vehículos que no cumplan los requisitos podrían seguir vendiéndose y matriculándose en Europa, pero perderían el acceso a determinados mecanismos de apoyo público, contratación pública y otros incentivos reservados a los modelos considerados de fabricación europea.

BofA considera que las flotas corporativas serán uno de los principales mecanismos para impulsar la aplicación de estas reglas, dado que representan aproximadamente el 60% de las matriculaciones de turismos y el 90% de las de furgonetas en la UE.

CUATRO REQUISITOS PARA SER 'MADE IN THE EU'

El marco propuesto contempla cuatro condiciones principales para que un vehículo electrificado pueda beneficiarse de la consideración de "Made in the EU".

En primer lugar, el ensamblaje final deberá realizarse dentro de la Unión Europea. Además, al menos el 70% del valor de los componentes del vehículo, excluida la batería, deberá tener origen comunitario.

A ello se sumaría inicialmente el requisito de contar con al menos tres componentes principales de la batería fabricados en la UE, incluidas las celdas. Tres años después de la entrada en vigor de la normativa, esta exigencia aumentaría hasta cinco componentes, incluyendo las celdas, el material activo del cátodo y el sistema de gestión de la batería (BMS).

También se establecerían, transcurridos tres años, requisitos específicos para los sistemas de propulsión eléctrica y los principales sistemas electrónicos, que deberían incorporar al menos un 50% de valor de origen comunitario.

Esta última categoría incluye elementos como la electrónica de potencia, motores eléctricos, ejes eléctricos, sistemas ADAS, radares, sensores, cámaras, unidades de control, sistemas de infoentretenimiento y electrónica del chasis.

LOS FABRICANTES CHINOS TAMBIÉN PODRÁN CUMPLIR

Uno de los aspectos destacados por BofA es que las reglas determinarían el origen de los componentes en función de dónde se fabrican y no de la nacionalidad de la empresa que los produce.

De esta manera, un componente fabricado en Europa por un proveedor chino podría contabilizar como contenido comunitario, mientras que una pieza fabricada fuera de la UE por un proveedor europeo no tendría necesariamente esa consideración.

BofA apunta que fabricantes como BYD, Chery, SAIC o Geely ya están avanzando en la localización de su producción europea, lo que podría generar nuevas oportunidades para los proveedores europeos que cuentan con plantas, capacidad de ingeniería y experiencia en homologación dentro del continente.

No obstante, el banco considera que esta ventaja podría ser "temporal" ya que los proveedores chinos que ya están instalando fábricas en Europa, podrían alcanzar una ventaja competitiva en poco tiempo.

UNA OPORTUNIDAD DE 10.500 MILLONES

La Comisión Europea estima que el nuevo marco de contenido local podría incrementar en aproximadamente 10.500 millones de euros el valor añadido de la cadena de suministro europea de vehículos eléctricos.

Sin embargo, BofA advierte de que el aumento de los volúmenes no se traducirá necesariamente en una mejora equivalente de los márgenes o del flujo de caja de los proveedores.

Los fabricantes podrían presionar a sus proveedores para reducir precios y compensar así los mayores costes de producción en Europa, mientras que las inversiones en utillaje y las necesidades de capital circulante podrían absorber parte del flujo de caja adicional.

Por ello, el informe considera que los principales beneficiarios serán los proveedores que dispongan de capacidad productiva infrautilizada en Europa y necesiten realizar pocas inversiones adicionales para localizar producción.

En el ámbito de los proveedores, BofA identifica a **Valeo y Forvia** como las compañías mejor posicionadas para aprovechar el nuevo escenario.



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